Alaïa y Balenciaga. Escultores de la forma

La exposición “Alaïa & Balenciaga. Escultores de la forma”, que acoge el Museo Cristóbal Balenciaga, coincidiendo con su décimo aniversario, presenta más de 100 obras de ambos creadores -Azzedine Alaïa (1935-2017) y Cristóbal Balenciaga (1895-1972)- pertenecientes a las colecciones de la Fundación Azzedine Alaïa de París.

“Balenciaga tenía un conocimiento del oficio, del corte, sabía coser… él era un auténtico creador de moda, capaz de inventar un nuevo volumen, una nueva técnica para las mangas o el cuello. Balenciaga siempre me ha influido. Sin duda, él es uno de los mejores modistas de todos los tiempos”. Azzedine Alaïa 

Desde el momento en que se presenta la última colección de la Casa en el año 1968 y finaliza la actividad de los salones y talleres, las creaciones de Cristóbal Balenciaga comienzan a trascender su valor material como indumentaria de moda, por definición, efímera, para convertirse en objeto de colección y perdurar en el tiempo. Desde 1970, comienzan a organizarse sucesivas exposiciones en todo el mundo y fuera del dominio privado de antiguas clientes y coleccionistas expertos, las obras de Balenciaga comienzan a percibirse como bien público.

Uno de estos coleccionistas pioneros fue Azzedine Alaïa, que a lo largo de casi cuatro décadas fue formando un impresionante archivo. Él mismo relata como comenzó adquiriendo al cierre de la Casa un importante número de piezas, casi de saldo; prendas que quiso rescatar de un destino incierto. Pero posteriormente siguió coleccionado y acumuló más y más obras, no sólo de Balenciaga, sino de otros grandes maestros como Grès, Vionnet o Schiaperelli. Prendas cuya importancia valoraba especialmente, y que creía debían conservarse y trascender de su tiempo.

“La de Alaïa, por mucho tiempo invisible, ha resultado ser una de las más interesantes colecciones existentes de Balenciaga con piezas que no se conservan en ninguna otra institución e importante incidencia de creaciones de las décadas de los años 30 y 40. Sin duda, el couturier veía en Balenciaga una fuente de conocimiento e inspiración como lo fueron para el propio Balenciaga otras creadoras como Lanvin o Vionnet”, valora Miren Vives, directora del Museo Cristóbal Balenciaga. “Es, sin duda, un privilegio poder mostrar en Getaria esta colección y colaborar con la Fundación Azzedine Alaïa  en este proyecto que ambas instituciones emprendemos en memoria de Hubert de Givenchy, promotor original de esta idea”.

Para Azzedine Alaïa, Cristóbal Balenciaga era “el más querido, el más apreciado”. Ambos compartían un equilibrio perfecto de medidas y volúmenes. De sus manos y mesas de trabajo, los vestidos nacían de la determinación y el dominio de la técnica que los dos modistas manejaban magistralmente.

Sus diseños dialogan, en el Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria, mostrando un sorprendente número de elementos compartidos. Sus creaciones son verdaderos ejemplos de arquitectura, que nos recuerdan lo singulares que fueron los dos couturiers en su tiempo, y lo atemporal de su legado, hoy en día.

La exposición, comisariada por Olivier Saillard y Gáel Mamine, está organizada por la Fundación Azzedine Alaïa en colaboración con el Museo Cristóbal Balenciaga.